Voy tan bien que me da miedo fallar en el momento menos oportuno. Es como aprender a montar en bicicleta, el mayor obstáculo no son las ruedas, los pedales o el manillar, el mayor obstáculo es el miedo a caerte y rasgarte la rodilla.
Las nuevas aportaciones al plan "900 días" me está dando juego para seguir, empezar a escribir, y al menos ver resultados inminentes.
Una de las novedades es que estoy apuntando la dieta (cosa que antes no hacía) pero con una diferencia importante. Ahora la dieta no es pre-ingesta, sino que es post-ingesta. Esto quiero decir, que como ordenadamente a lo largo del día y lo apunto después de haber comido. El plan no anticipa a la acción más de un par de horas antes. ¿Con esto qué consigo? No mucho la verdad, pero al menos no tengo agobio encima de "tengo que" y así como lo que me atece cuando me apetece porque yo lo valgo y porque mi maquillaje es perfecto. Y además consigo llevar un control posterior, por tanto no me tengo que preocupar de cumplir, pues YA está cumplido claramente. Lo que no se es si lo apuntaré o lo pasaré a limpio o solo lo borraré y lo usaré como control superficial. Eso está por debatir.
Otra novedad transcendental es el tema del dinero. En casa no tengo nunca más de unos céntimos en el monedero de la compra. Ningún billete en la cartera. Y el banco más cercano está a 15 minutos andando. ¿Qué consigo con esto? Pues consigo, no estar preparado ante imprevistos (mi madre siempre me decía que sin dinero no llegas a ningún sitio)
Pero si obviamos la desventaja, todo son VENTAJAS. ¿Por qué? Pues porque evito comprar en momentos fortuitos cosas innecesarias y que me tientan enormemente: pan, embutido, fritangas variadas, grasa pegajosa anti-dieta... Además, me obliga a que cuando hago la compra, me tenga que gastar más de 10 euros (si compro en LYDL) o más de 12 euros (si compro en DÍA), pues tengo que comprar con tarjeta de crédito y estos son los mínimos. Por tanto, será una compra predeterminada, sana y específica, puesto que los caprichos no valen tanto. Es decir, no puedo ir a por caprichos porque no se pueden comprar cosas de cinco euros (precio de mis caprichos) con tarjeta de crédito. Y como no tengo dinero ... ¡me quedo sin caprichos! ¿resultado? Pues una barrera psicológica enorme, que me hace que no me plantee la posibilidad de coger el capricho, y por tanto no sentir deseo hacia él pues es inalcanzable. Creo que esta está siendo la clave del éxito. Mi gandulitis de vestirme, rime a por dinero, ir a por el capricho y luego venir a devorarlo ... es mucho mayor que el hambre. Además de que llego ya se me ha quitado el hambre por el camino.
Es cierto que es una pena que tenga que estar amarrado como un perro para evitar morder ... debería de saber controlarlo. Pero, ¿está bien tener a un sediento al lado de un manantial y prohibirle beber? Si alejamos al sediento del perímetro con muy alta probabilidad deseará menos el agua fresquita y transparente ... le ayudaremos a pasar su sequía suprimiendo la tortura de "y si ...".
¿Porqué no usar la misma técnica? No importa como lo haga (por ahora) sino que lo hago. Ya tendré tiempo de poner a prueba la "voluntad" en otras etapas. Por ahora esta me va muy bien, y hay que seguir con ella.
Relacionado con esta medida, también estoy llevando a cabo la medida de guardar tickets de compra. Con el tickets puedo calcular el precio final de gasto en comida al mes, y lo que es más importante la compra que hago. No se para que lo utilizaré por ahora ...
En fin, se que este sistema no es muy estable. No durará más de unos pocos días. El caminar tanto me está destrozando los pies y el comer tan poco me está haciendo flaquear bastante. No obstante estamos en periodo de selección, luego pasaremos a periodo de abundancia. Hay que aprovechar mientras aguante, e intentar producir un ecotono adecuado y duradero.
Chín chín chín!!!!! veranito!!!! Ven a mi vitamina D!!!!!!
