25 de noviembre de 2012

Mi día 300.

El primero de tres que merece la pena vivir. Preocupándome de lo que verdaderamente es preocupante y al mismo tiempo observando lo que el pasado ha dejado en mis huellas.
Decisiones para toda la vida tomadas en un par de segundos sin contar.
Buenas o malas, no importa. En el cambio está la evolución.
Resignado a mis errores, orgulloso de mis colores.
Aunque se pierda el rumbo caminar es lo importante. Parados estamos perdidos en el olvido. Dando vueltas estamos entretenidos.
El dolor de ayer por la mañana era una película. El de mediodía era poco más que un corto melodramático. Al atardecer un acto de despedida del Sol. Por la noche un anuncio de broma de la devoción.
Sea cual sea, solo hay que llegar al día 400. Eón por eón y tiro porque me toca.