21 de junio de 2012

El día 143.

¿Quién confía en mi? Pues nadie. Y no los culpo, hacen muy bien en no confiar en mi. Porque no soy para nada de fiar. Traicionero, mentiroso y jugador a placer. Todo lo malo que te puedas imaginar en algún momento de tu vida, estoy seguro que ha pasado por mis manos sin excepción. Antes o después, eso es independiente, pero lo he hecho a mayor a menor escala. En esto no soy diferente, todos lo han hecho. Todos han tocado la maldad de cerca.
¿Crees que tú no lo has hecho? Pues te equivocas amigo lector. Solo necesitamos un par de juegos de palabras para que veas que efectivamente, en algún momento de tu vida has asesinado, has robado, has violado y has masticado tu lujuria con las muelas sucias.
La diferencia es, que yo admito con orgullo que lo he hecho. ¿Qué tiene de malo hacer el mal? Shakespeare dijo que "Nada es malo o bueno. Pensarlo, lo hace." No es que esté de acuerdo con este personaje, es que realmente me sirve para ejemplificar lo que quiero decir.
Creo en un Dios, pero no en un Dios con ojos, boca y un libro de normas.
Creo en lo bueno y lo malo, pero no creo en que todos lo crean de igual forma.
Creo en un camino libre, pero no creo en "no hagas lo que no quieres que te hagan".
¿Donde se ha quedado la justicia? ¿A quien pides explicaciones cuando la vida te apuñala?
Luchamos por una igualdad para personas QUE NO SON IGUALES. La justicia, la igualdad, la comprensión y la benevolencia no puede ser aplicada a todas las personas por igual. Debe ser ponderada. ¿Quién la pondera? ¿Un Dios vengativo? Quizás si, o quizás no.
No obstante, mi filosofía personal, va más allá del "vive y deja vivir" aplicada a lo que yo hago sería algo así como "vive como tú quieras vivir". No tengo porqué dar explicaciones de mis actos. Al único al que le debo lealtad es a mi mismo. A mi mismo es a quien tengo que rendir las cuentas de si lo que he hecho está bien o está mal.
Además, las cosas "malas" que hago, siempre pasan por una clara y exhaustiva revisión previa. En ella se evalúan los pros, los contras y por supuesto si debo o no debo hacerlo y en base a qué exactamente tomo esa decisión. No suelo dudar. No me suele temblar el pulso. No me avergüenzo de mi filosofía y no temo mi castigo en el hipotético caso de que la sociedad pensante y sabia se atreva a juzgarme.
No obstante hay algunas personas esparcidas por mi vida. Personas que me importan. Carne de mi carne, sangre de mi sangre o simplemente conocidos que se han colado en mi vida y forman parte de ella. Esas personas me hacen dudar. Obviamente tienen una filosofía distinta a la mía. Es imposible que alguien trace mi plan exactamente tal y como yo lo he trazado. Esas dudas son las que me hacen modificar mi filosofía constantemente. Y gracias a ellas puedo seguir evolucionando para llegar a lo que considere definitivamente bueno. Pero obviamente nada será consensuado para la posteridad. Todo está sobre cuarentena. Todo está bajo sospecha.
Mi filosofía es puntual, de un momento concreto, bajo unas condiciones específicas y únicas. Irrepetibles en el espacio y en tiempo. Es la filosofía reversiblemente cambiante.

Estoy preparando 3 tratamientos de choque que van a ser un poco mortales. Claramente en el hipotético caso de que los lleve a cabo en su totalidad.
 El primero de ellos será el del verano. Dos meses (60 días semi-completos) donde no solo le voy a pegar un buen repaso al cuerpo, sino también a la mente. Tengo que aprobar todo un curso en el que me he tocado el escroto (a dos manos) y además regular la densidad peso y volumen. Algo muy difícil, pero más sencillo que estando en la fabulosa capital. Será aerobio a saco y sin parar, sin excepciones y con prioridades básicas. Por supuesto, con objetivos establecidos, que servirán de guía, aunque no serán mi bandera.
El segundo será de dos meses también. Septiembre y octubre. En estos segundos 60 días voy a tratar la piel de forma aerobia y anaerobia. Es decir, me voy a apoyar en cremas asquerosas (odio estos productos) y mi fabuloso plástico de cocina. Aumentaré la tasa de andar, y haré ejercicios específicos que son fáciles de realizar en la capital. Todavía tengo que regularlo y pensarlo (pues queda mucho tiempo, y las cosas van cambiando) pero básicamente es eso: Crema y tonificación.
El tercer tratamiento será el más "religioso de todos" es decir, gastar la crema de las estrías y rezar. Este tratamiento es muy dependiente de los otros dos. Porque en caso de no estar seguro, no voy a utilizar la crema de las estrías. Es un tratamiento muy invasivo y no estoy dispuesto a meter esa bomba si no estoy seguro de que será efectivo.
Planes que voy amasando y que no meteré en el horno por ahora, están en proceso de experimentación. Mientras llegan o no llegan, hasta el verano, lo que voy a intentar es restablecer el metabolismo primordial y establecer el balance neto. El objetivo de <79 kg está más que cumplido. Ahora solo falta eliminar ese "más" y dejarlo estable. Es lo bueno y más estos días de estrés.
En fin, no se hasta que punto escribiré sobre esto. En el verano que se supone tengo mucho tiempo, planearé o no la forma de hacer esto. En todo caso requiere demasiada voluntad. Voluntad que en el segundo eón ... quizás mucho pedir.
Pero tengo que confiar en mí ¿no? No puedo fallarme. No puedo decepcionarme otra vez. Porque si yo no me fío de mi ... ¿quién se fiará?

18 de junio de 2012

El día 141.

Peleándome con el mundo andaré por la vida. Uno a uno lo que fueron grandes reyes y reinas caerán y sucumbirán ante mi odio. Todos. No quedará nadie con cabeza. Hasta que ya no quede nadie, y entonces mi odio empiece a consumirme a mí mismo.
Conócelos. Ábreles tu corazón. Cuéntales tu pasado. Repásales tu futuro. Regálales joyas romanas. Diles lo bien que les queda su bufanda nueva. Aconséjales. Se su alma.
Y entonces, cuando estén a punto de rozarte el alma, ódialos. Mata sus esperanzas. Ciérrales el camino justo en mitad del salto. Así y solo así podrás sobrevivir. Solo. Es tu elección.
Por cierto. Me comería un bocadillo de una barra de Pan de Linares, tostado al horno, crujiente por la corteza y dorado por la miga. Con un chorrazo generoso y abundante de aceite de oliva virgen extra de la Almazara. De ese de colorcillo oscuro, no de color verdoso claro. Le pincharía al pan para que el aceita sea absorbido. Después, en la otra cara del bocadillo, la fina, untaría un poco de alioli casero. De ese del bar "Los Marines". Pero no ese fino, que lo pasaban por la Termomix, sino de ese con tropezones, echo con almendras, aceite, ajos frescos, perejil casero, sal y aceite de oliva. Molido a mano y dejado una noche en la nevera para que cuajase.
Después, le pondría unas rodajas de tomate. De esos cuyo color rojo se te mete directamente por los ojos. Maduros en color, pero duros al tacto. Rodajas de 0.5 centímetros. Les echaría un poco de sal, pero solo unos granos, no demasiada.
Finalmente les echaría unas cuantas (indefinidas) rodajas de jamón ibérico de los pastizales de Extremadura. De esos que venden en el Alcampo a 25 euros el kilo. De esos que el tocino, no es tocino, sino que es algo blanco y delicioso que se deshace en tu boca. La carne no es roseta como en el jamón serrano. Es oscura, es jugosa, es sabrosa.
Le pondría una primera capa de 0.5 milímetros. Al ser tan fina, pondría otra rodaja encima, pero dejando un centímetro del inicio de la primera rodaja. LA siguiente rodaja también estaría superpuesta pero dejando un centímetro por detrás de la segunda rodaja. Así sucesivamente hasta completar la totalidad de la superficie del bocadillo.
Después juntaría ambas tapas.
De beber, quiero 2 litros del zumo este de naranja de LYDL, del barato, de ese que no tiene gas y tiene un 5% de zumo. De ese que disimula ser dulce, pero no lo es. Lo quiero en un baso de 750 ml de cristal fino pero a la vez resistente. Que sea ligero. Y no a más de 5ºC pero tampoco a menos de 0ºC.
De postre unos Donuts Fondant de Panrico. 6 Donuts. No, mejor 8. Que estén recién hechos. O al menos de no más del día anterior, y que en el proceso de transporte no hayan sobrepasado de los 12 ºC para que el chocolate esté intacto y no se haya derretido en ningún momento. Los acompañaría con un yogurt del Día% de esos sabor fresa de 500 gr. A una tempertura de 6ºC. LA fecha me da igual. También quiero uno de melocotón, por si acaso se me tuerce el gusto.
Pagaría lo que fuese por esa comida ...

16 de junio de 2012

El día 139.

Buu!!! Einstein dijo para ejemplificar la teoría de la relatividad, que si estabas en compañía de una chica preciosa, tu tiempo pasaría mucho más rápido, que si estabas esperando al autobús.
Yo creo que es un mal ejemplo. Nada es relativo. Todo está acotado. Hemos acotado el tiempo. Una hora, es una hora, aquí, en el Videoclub de la esquina y en Suiza. Evidentemente depende de quien lo mire o cómo lo miremos, pero EL TIEMPO no es lo relativo, sino el utilitario del tiempo. La play 3 (con el devil may cry 4) cuesta 300 pavos en el Carrefour. Si yo lo compro, es caro. Si un rico lo compra, es barato. ¿Pero sigue valiendo lo mismo no? Lo relativo es el cliente de carrefour. No obstante, si te vas a Alcampo, la play 3 con el devil may cry 4 te cuesta 299.99 pavos. Es más barato. Por lo que lo relativo es la tienda en la que decida comprar.
Conclusión: Todo lo relativo es relativo a su ve, y depende de la relatividad de la que hablemos.
¿A qué viene esto? Pues a que estamos cayendo en la relatividad del mundo. Es un asco, pero que todo sea tan relativo me empieza a poner nervioso. ¿Soy autoritario? ¿Doy miedo? ¿Soy maligno? Si, puede que si. Pero las cosas son como las pienso PARA MI, y creo que eso tiene más valor que el puto "me da igual" "yo que se" "depende" y de más expresiones que denotan que no te corre sangre en condiciones por las venas.

Llevo unos días con los sentidos muy alterados. Veo borroso, siento las cosas en la piel como si me estuvieran atravesando la carne, huelo mucho más de lo normal ... Estoy totalmente exaltado. Se que lo que estoy haciendo tiene un coste. Se que tengo que pagar como todo el mundo. Pero puede que no me compense ... No obstante sigo con ello. Estoy cabezón, cabezón y no lo voy a dejar ahora.
Pago, recojo y luego me voy. Gracias por venir, que te vaya bien.

5 de junio de 2012

El día 127.

La mitad de la mitad del segundo eón. Lo recordaré como el peor momento. No me siento mal, eso ya se me ha olvidado cómo se hacía. Me siento peor. Sin salida. En un callejón tiene 4 sitios: a la derecha la comida. A la izquierda mi pasado. Detrás mi presente. Y al frente un muro. Un muro con nada. Un muro que salto con todas mis fuerzas y ¿qué me encuentro al otro lado? otro muro. Más alto aún. Más gordo aún. Con una mezcla de hormigón y de hierro. Lo salto, y ¿qué me encuentro? Otro muro. Cinco veces más grande. Y así estoy. Dándole a la góndola.
¿Qué hago? ¿Qué me queda? ¿Donde está eso que me queda? ¿Por qué no soy capaz de verlo?
Ese es el problema. Ese es mi problema. Eso es lo que no consigo desvelar todavía. No encuentro mi objetivo. No tengo camino, no tengo destino.
Inventé mis 900 días para inventar un mundo nuevo, con delicados acabados y con luces brillantes en el cielo. Esperanzas escritas en poemas. Deseos que no dejan de ser eso. Deseos. Y encima de todo (aumentando la abstracción de la metáfora) son deseos soñados. Ni siquiera me atrevo a tocarlos en la realidad.
Ya no queda esperanza. Pero al menos ahora veo un poco la luz asomar presuntuosa.
Estoy loco. Esa es la verdad. No soy normal, mi cabeza me ha llevado a la locura. Mi teoría es que mis neuronas se han enraizado así mismas. Provocan su propia destrucción. Se enrollan sobre sí mismas y descargan su furia en su propia garganta. Es inevitable mi red es auto-suicida por naturaleza. No puedo dejar de pensar, y cuanto más pienso más daño me hago. Es retroalimentación positiva que cada día se vuelve contra mi. ¿Habrá alguna manera de ser más estúpido? La que sea. Estoy dispuesto a todo.
Solo quiero ser estable. O quizás con unas oscilaciones que superen el rango de horas o de días. Pero no esto ... no esta vida que a penas está empezando a vivir y ya me está matando.
Sin escusas. Sin poemas. Sin dramas. El problema soy yo. Nadie más. Soy yo, que me he encariñado de los muros que encarcelan mi vida. Mi vida ... ¿Qué vida? Esa vida que no muere sin ser recordada.
Feliz cumpleaños.

28 de mayo de 2012

El día 120.

Sentí el calor más abrasador dentro de mi. De repente el frío desgarrador en mi piel. ¿Acaso es malo querer enfriarme solo? Yo no lo veo tan mal plan.
Inventarme un nombre, inventarme una nacionalidad, un trabajo, una vida y una piel que no es la mía. ¿Hay mejor forma de defensa que ser otra persona? Alguien distinto a quien no soy. Alguien que jamás seré.
Confinar mi alma, encerrar mis ganas, atar mi cuerpo, encarcelar mi corazón y coser mis labios. Esa ha sido mi elección, ese ha sido mi voto, y esa ha sido mi defensa.
Nadie tiene derecho a juzgarme y mucho menos a cuestionarme. Y eso es lo que me encanta de estar solo. Sin explicaciones y sin notas en la nevera. Sin proposiciones discretas, sin aguas congeladas, sin el miedo a que alguien me diga que "NO"
Y es por eso que soy feliz. Porque solo me tengo a mi. Solo tengo mi carne. Solo tengo mi vida. Solo tengo lo que yo quiero tener. Y esa es mi vida echa realidad.

Nunca he marcado 84.3 hay muchas cosas que he olvidado de mi pasado, pero se seguro que jamás he marcado lo que estoy marcando ahora. Como ya he comentado en otras ocasiones el porqué da igual, el caso es que lo tenemos acorralado ... la década de los 80 llega a su fin y por mucho que grite y llore, su muerte es inminente. Estoy contento, y estoy preparado para mucho más hierro. Todavía puedo aguantar mucho más. Mi sufrimiento pasado me avala. No cuento lo que me queda por hacer, cuento lo que ya he hecho. ¿Alguien da más?
Mi objetivo para ANTES del 30 de julio es estar en la década de los 70 y ESTABLE. Esto es muy difícil (la definición de estable ya la daré más adelante cuando la tenga yo claro). Aunque es difícil y más a estas alturas es el límite y para llevarlo a cabo, me castigaré en distintos matices: comida y ejercicio.
Es la recta final, y si consigo la década de los 70 antes de irme de aquí ... el sabor de la plata rozará mi lengua. Es lo que quiero, lo tengo muy claro, y no importa la sangre que tenga que correr.
¡¡ Tengo que hacer un nódulo extra !! más que nada para pasar el mes de junio, pero también para regular la tortura a mi pobre oído interno ...
A veces la sed supera mi miedo por el veneno. Este es uno de esos momentos. Si me quitas la música (los nódulos) me quitas la vida. Es lo que da fuerza a mis piernas para levantarme por las mañanas. Es mi vida. Más que mi vida, mis ganas de vivir. Me hace soñar y sonreír.