La mitad de la mitad del segundo eón. Lo recordaré como el peor momento. No me siento mal, eso ya se me ha olvidado cómo se hacía. Me siento peor. Sin salida. En un callejón tiene 4 sitios: a la derecha la comida. A la izquierda mi pasado. Detrás mi presente. Y al frente un muro. Un muro con nada. Un muro que salto con todas mis fuerzas y ¿qué me encuentro al otro lado? otro muro. Más alto aún. Más gordo aún. Con una mezcla de hormigón y de hierro. Lo salto, y ¿qué me encuentro? Otro muro. Cinco veces más grande. Y así estoy. Dándole a la góndola.
¿Qué hago? ¿Qué me queda? ¿Donde está eso que me queda? ¿Por qué no soy capaz de verlo?
Ese es el problema. Ese es mi problema. Eso es lo que no consigo desvelar todavía. No encuentro mi objetivo. No tengo camino, no tengo destino.
Inventé mis 900 días para inventar un mundo nuevo, con delicados acabados y con luces brillantes en el cielo. Esperanzas escritas en poemas. Deseos que no dejan de ser eso. Deseos. Y encima de todo (aumentando la abstracción de la metáfora) son deseos soñados. Ni siquiera me atrevo a tocarlos en la realidad.
Ya no queda esperanza. Pero al menos ahora veo un poco la luz asomar presuntuosa.
Estoy loco. Esa es la verdad. No soy normal, mi cabeza me ha llevado a la locura. Mi teoría es que mis neuronas se han enraizado así mismas. Provocan su propia destrucción. Se enrollan sobre sí mismas y descargan su furia en su propia garganta. Es inevitable mi red es auto-suicida por naturaleza. No puedo dejar de pensar, y cuanto más pienso más daño me hago. Es retroalimentación positiva que cada día se vuelve contra mi. ¿Habrá alguna manera de ser más estúpido? La que sea. Estoy dispuesto a todo.
Solo quiero ser estable. O quizás con unas oscilaciones que superen el rango de horas o de días. Pero no esto ... no esta vida que a penas está empezando a vivir y ya me está matando.
Sin escusas. Sin poemas. Sin dramas. El problema soy yo. Nadie más. Soy yo, que me he encariñado de los muros que encarcelan mi vida. Mi vida ... ¿Qué vida? Esa vida que no muere sin ser recordada.
Feliz cumpleaños.
