La cosa no va del todo bien. El problema es que no se quien soy todavía. Ni lo que hago aquí. Mi papel en un juego sin normas. Mi papel en juego donde me están obligando a jugar. Intento hacer las normas, las escribo y las cuelgo con un imán encima de la nevera. Pero no las cumplo, por lo que no sirve de nada.
¿Por qué clasificarlo todo? ¿Por qué ponerle nombre a todo? Cada cosa que aprendo no servirá jamás de nada. Lo que escriba, lo que haga, lo que piense, lo que crezca, lo que sufra, lo que ría ... Nada servirá nunca de nada. Todo se perderá en el viento.
Si haces algo siempre esperas un reconocimiento al final del camino. Alguien que sonría. Alguien a quien llamar la atención. Alguien a quien satisfacer. Alguien, alguien, alguien, alguien ... Es la persona común a toda acción que hacemos. Consciente o inconscientemente, siempre hay alguien detrás de todo.
Ese es el problema. Depender demasiado de la manada hasta el punto en el que la manada es más importante que tú mismo. Te olvidas de darte tú mismo las palmaditas en la espalda. Te olvidas de comprarte tu mejor regalo el día de tu cumpleaños. No caes en que tu mejor disfraz lo llevas tú mismo.
Pierdes tu independencia, tu individualidad ... o quizás nunca la tuviste. Sea como sea eres incapaz de ser feliz, porque siempre quieres más ... siempre esperas más y más amor, compañía, reconocimiento, espectadores ... Siempre más. Y cuando descubres que no lo puedes tener, que no siempre todo puede ser como te han contado en las películas ... Te frustras.
¿Has mirado a tu alrededor? ¿Te has dado cuenta la cantidad de gente que hay en la calle? Y todos tan solos ... Tan perdidos ... Tan olvidados.
Ese debe ser el primer paso hacia un nuevo camino. Estar cómodo contigo mismo. Gustarte para gustar a los demás. Sentirte bien para hacer a otros sentirse bien. Conocerte a ti mismo para tener la oportunidad de conocer a otras personas.
Y jamás volver a depender de nadie. Al menos no por ahora ...
No fear. Destination darkness.
