La memoria se parece mucho al aprendizaje. Ambos se basan en lo mismo. Cosas muy pequeñas (neuronas) formando una red y un entramado casi imposible de desenlazar. Cuando vemos algo con nuestros ojos, por ejemplo una rosa roja, nuestros sentidos externos son estimulados (vista en este caso, quizás tacto, olfato ...) la señal del estímulo va nuestro cerebro donde se procesa y donde se aprende. Este "va" se refiere a que se va transmitiendo de neurona en neurona hasta la corteza cerebral que normalmente es la que interpreta el proceso.
Cuando recordamos, o hacemos memoria sobre la rosa roja, las neuronas que se activaron cuando percibimos por primera vez esa rosa, se vuelven a activar. Se sigue el mismo camino, el mismo juego, el mismo "circuito". Esa es la clave de la memoria: sentir lo mismo que cuando estuvimos en ese sitio.
En verdad, la rosa roja no está metida en mi cabeza. No hay una proteína, ni una célula, ni un elemento químico que almacene a la rosa roja. Solo hay una ruta que me hace sentir que estoy viendo la rosa roja.
Cuando un enfermo de cáncer olvida, olvida porque una célula crucial para la ruta muere. Entonces se corta el circuito y el enfermo es incapaz de recordar. No obstante pasados unos días vuelve a recordar, y encima de todo, con una lucidez sorprendente. ¿Por qué? Porque las células han encontrado otra ruta para conectarse. Bien los axones de las neuronas se han alargado y han conectado, o bien las células de la glía han hecho un "puente" para conectar ambas neuronas y poder volver a cerrar el circuito.
Las conclusiones de la teoría son que todos los recuerdos están conectados inevitablemente. Una cosa te puede llevar a otra muy fácilmente. Y la otra conclusión, y la más importante, es que es imposible olvidar algo. Todo se queda guardado, porque en verdad nunca está.
Es una paradoja. Los humanos creemos que los recuerdos son físicos. Son cosas que podemos tocar, que están hay dentro de nuestras cabezas ocupando un espacio. Pero es mentira. Solo hay neuronas, millones y millones de neuronas que juegan entre ellas y nos crean una sensación.
Aprender a convivir con los recuerdos es algo importante. Desensibilizar tu corazón al dolor es más importante todavía. Aprendemos mientras recordamos. Recordamos porque hemos aprendido.
26 de junio de 2012
24 de junio de 2012
El día 147.
Es como si hubiese algo dentro. Algo no, alguien. Un espíritu hambriento. Que solo quiere más y siempre más sin dejar ni una gota para los demás. Siempre tiene la sensación de que se podría haber llevado un poco más de gratis. No mira lo que se ha llevado (y no le correspondía llevarse) si no "lo que se podría haber llevado si ..." Es un agonías. Un ansia viva. Abarca con los dos brazos, con la boca y con los dedos de los pies.
Lleva ahí muchos años. Muchísimos diría yo. Y está influenciado por todo mi alrededor. Me acuerdo cuando de pequeños, mi madre compraba una bolsa de galletas embasadas individualmente en el mercado. No eran muy de mi agrado (eran de chocolate) pero al ver la bolsa a rebosar ... había que coger y comer rápidamente antes de que se acabaran. Hasta las escondía en el jarrón de al lado del vídeo. Para tener reservas por si se acababan pronto ...
O cuando compraba bollicaos para alimentar a todo áfrica solo por las pegatinas de los digimon ... o cuando arriesgaba hasta el último tazo del pikachu para ganarlo todo ... o cuando en unas vacaciones con comida gratis comía hasta reventar (era gratis) ... o cuando saqué un 6 regalado y me dió rabia no sacar más nota (era regalado) ... o cuando ... un larguísimo etc.
El ansia es algo transcendental que siempre ha marcado mi vida. Esto no es heredado, esto es personal, y no compartido por mi hermana. Ella no es como yo, ella malgasta, tira, y le da igual no tenerlo todo, solo quiere tener esa noche lo que necesita, y mañana ya será otro día. Pero yo no soy así.
Lo llevo amarrado dentro como una bestia. Pero en cuanto le das un poco de confianza ... sale hacia fuera y domina la situación. Es así, y así vive feliz.
Creo que es lo que hace falta regular. Es lo que hay que controlar. No se puede estar en misa y replicando ¿no? Pues eso ... replica un poco y pasa de ir a misa este domingo, a ver qué tal ...
Lleva ahí muchos años. Muchísimos diría yo. Y está influenciado por todo mi alrededor. Me acuerdo cuando de pequeños, mi madre compraba una bolsa de galletas embasadas individualmente en el mercado. No eran muy de mi agrado (eran de chocolate) pero al ver la bolsa a rebosar ... había que coger y comer rápidamente antes de que se acabaran. Hasta las escondía en el jarrón de al lado del vídeo. Para tener reservas por si se acababan pronto ...
O cuando compraba bollicaos para alimentar a todo áfrica solo por las pegatinas de los digimon ... o cuando arriesgaba hasta el último tazo del pikachu para ganarlo todo ... o cuando en unas vacaciones con comida gratis comía hasta reventar (era gratis) ... o cuando saqué un 6 regalado y me dió rabia no sacar más nota (era regalado) ... o cuando ... un larguísimo etc.
El ansia es algo transcendental que siempre ha marcado mi vida. Esto no es heredado, esto es personal, y no compartido por mi hermana. Ella no es como yo, ella malgasta, tira, y le da igual no tenerlo todo, solo quiere tener esa noche lo que necesita, y mañana ya será otro día. Pero yo no soy así.
Lo llevo amarrado dentro como una bestia. Pero en cuanto le das un poco de confianza ... sale hacia fuera y domina la situación. Es así, y así vive feliz.
Creo que es lo que hace falta regular. Es lo que hay que controlar. No se puede estar en misa y replicando ¿no? Pues eso ... replica un poco y pasa de ir a misa este domingo, a ver qué tal ...
23 de junio de 2012
El día 145.
Siempre me pongo malo en el momento menos oportuno. ¿Curioso verdad? No es la primera vez que pasa. Y supongo que tampoco la última.
Vivir quejándose por todo no está tan mal. Pero bueno, seguir así tampoco se puede seguir. Es tan difícil cambiar ... los cambios de un día para otro no son posibles. Ni de un mes para otro tampoco. No hago nada más que dar palos de ciego al agua.
Que le jodan a todo. Que le jodan al mundo. Hoy no estoy de humor y me voy a dormir. Mañana será otro día y no tengo porqué aguantar nada de nadie. Repito. Nada de nadie. Porque sigo igual a fin de cuentas. Y nadie me da nada nuevo para yo tener que dar nada nuevo. ¡A mamarla!
Por cierto, ¿me tienes miedo? Pues mejor. Así es como quiero verte.
Vivir quejándose por todo no está tan mal. Pero bueno, seguir así tampoco se puede seguir. Es tan difícil cambiar ... los cambios de un día para otro no son posibles. Ni de un mes para otro tampoco. No hago nada más que dar palos de ciego al agua.
Que le jodan a todo. Que le jodan al mundo. Hoy no estoy de humor y me voy a dormir. Mañana será otro día y no tengo porqué aguantar nada de nadie. Repito. Nada de nadie. Porque sigo igual a fin de cuentas. Y nadie me da nada nuevo para yo tener que dar nada nuevo. ¡A mamarla!
Por cierto, ¿me tienes miedo? Pues mejor. Así es como quiero verte.
21 de junio de 2012
El día 143.
¿Quién confía en mi? Pues nadie. Y no los culpo, hacen muy bien en no confiar en mi. Porque no soy para nada de fiar. Traicionero, mentiroso y jugador a placer. Todo lo malo que te puedas imaginar en algún momento de tu vida, estoy seguro que ha pasado por mis manos sin excepción. Antes o después, eso es independiente, pero lo he hecho a mayor a menor escala. En esto no soy diferente, todos lo han hecho. Todos han tocado la maldad de cerca.
¿Crees que tú no lo has hecho? Pues te equivocas amigo lector. Solo necesitamos un par de juegos de palabras para que veas que efectivamente, en algún momento de tu vida has asesinado, has robado, has violado y has masticado tu lujuria con las muelas sucias.
La diferencia es, que yo admito con orgullo que lo he hecho. ¿Qué tiene de malo hacer el mal? Shakespeare dijo que "Nada es malo o bueno. Pensarlo, lo hace." No es que esté de acuerdo con este personaje, es que realmente me sirve para ejemplificar lo que quiero decir.
Creo en un Dios, pero no en un Dios con ojos, boca y un libro de normas.
Creo en lo bueno y lo malo, pero no creo en que todos lo crean de igual forma.
Creo en un camino libre, pero no creo en "no hagas lo que no quieres que te hagan".
¿Donde se ha quedado la justicia? ¿A quien pides explicaciones cuando la vida te apuñala?
Luchamos por una igualdad para personas QUE NO SON IGUALES. La justicia, la igualdad, la comprensión y la benevolencia no puede ser aplicada a todas las personas por igual. Debe ser ponderada. ¿Quién la pondera? ¿Un Dios vengativo? Quizás si, o quizás no.
No obstante, mi filosofía personal, va más allá del "vive y deja vivir" aplicada a lo que yo hago sería algo así como "vive como tú quieras vivir". No tengo porqué dar explicaciones de mis actos. Al único al que le debo lealtad es a mi mismo. A mi mismo es a quien tengo que rendir las cuentas de si lo que he hecho está bien o está mal.
Además, las cosas "malas" que hago, siempre pasan por una clara y exhaustiva revisión previa. En ella se evalúan los pros, los contras y por supuesto si debo o no debo hacerlo y en base a qué exactamente tomo esa decisión. No suelo dudar. No me suele temblar el pulso. No me avergüenzo de mi filosofía y no temo mi castigo en el hipotético caso de que la sociedad pensante y sabia se atreva a juzgarme.
No obstante hay algunas personas esparcidas por mi vida. Personas que me importan. Carne de mi carne, sangre de mi sangre o simplemente conocidos que se han colado en mi vida y forman parte de ella. Esas personas me hacen dudar. Obviamente tienen una filosofía distinta a la mía. Es imposible que alguien trace mi plan exactamente tal y como yo lo he trazado. Esas dudas son las que me hacen modificar mi filosofía constantemente. Y gracias a ellas puedo seguir evolucionando para llegar a lo que considere definitivamente bueno. Pero obviamente nada será consensuado para la posteridad. Todo está sobre cuarentena. Todo está bajo sospecha.
Mi filosofía es puntual, de un momento concreto, bajo unas condiciones específicas y únicas. Irrepetibles en el espacio y en tiempo. Es la filosofía reversiblemente cambiante.
Estoy preparando 3 tratamientos de choque que van a ser un poco mortales. Claramente en el hipotético caso de que los lleve a cabo en su totalidad.
El primero de ellos será el del verano. Dos meses (60 días semi-completos) donde no solo le voy a pegar un buen repaso al cuerpo, sino también a la mente. Tengo que aprobar todo un curso en el que me he tocado el escroto (a dos manos) y además regular la densidad peso y volumen. Algo muy difícil, pero más sencillo que estando en la fabulosa capital. Será aerobio a saco y sin parar, sin excepciones y con prioridades básicas. Por supuesto, con objetivos establecidos, que servirán de guía, aunque no serán mi bandera.
El segundo será de dos meses también. Septiembre y octubre. En estos segundos 60 días voy a tratar la piel de forma aerobia y anaerobia. Es decir, me voy a apoyar en cremas asquerosas (odio estos productos) y mi fabuloso plástico de cocina. Aumentaré la tasa de andar, y haré ejercicios específicos que son fáciles de realizar en la capital. Todavía tengo que regularlo y pensarlo (pues queda mucho tiempo, y las cosas van cambiando) pero básicamente es eso: Crema y tonificación.
El tercer tratamiento será el más "religioso de todos" es decir, gastar la crema de las estrías y rezar. Este tratamiento es muy dependiente de los otros dos. Porque en caso de no estar seguro, no voy a utilizar la crema de las estrías. Es un tratamiento muy invasivo y no estoy dispuesto a meter esa bomba si no estoy seguro de que será efectivo.
Planes que voy amasando y que no meteré en el horno por ahora, están en proceso de experimentación. Mientras llegan o no llegan, hasta el verano, lo que voy a intentar es restablecer el metabolismo primordial y establecer el balance neto. El objetivo de <79 kg está más que cumplido. Ahora solo falta eliminar ese "más" y dejarlo estable. Es lo bueno y más estos días de estrés.
En fin, no se hasta que punto escribiré sobre esto. En el verano que se supone tengo mucho tiempo, planearé o no la forma de hacer esto. En todo caso requiere demasiada voluntad. Voluntad que en el segundo eón ... quizás mucho pedir.
Pero tengo que confiar en mí ¿no? No puedo fallarme. No puedo decepcionarme otra vez. Porque si yo no me fío de mi ... ¿quién se fiará?
¿Crees que tú no lo has hecho? Pues te equivocas amigo lector. Solo necesitamos un par de juegos de palabras para que veas que efectivamente, en algún momento de tu vida has asesinado, has robado, has violado y has masticado tu lujuria con las muelas sucias.
La diferencia es, que yo admito con orgullo que lo he hecho. ¿Qué tiene de malo hacer el mal? Shakespeare dijo que "Nada es malo o bueno. Pensarlo, lo hace." No es que esté de acuerdo con este personaje, es que realmente me sirve para ejemplificar lo que quiero decir.
Creo en un Dios, pero no en un Dios con ojos, boca y un libro de normas.
Creo en lo bueno y lo malo, pero no creo en que todos lo crean de igual forma.
Creo en un camino libre, pero no creo en "no hagas lo que no quieres que te hagan".
¿Donde se ha quedado la justicia? ¿A quien pides explicaciones cuando la vida te apuñala?
Luchamos por una igualdad para personas QUE NO SON IGUALES. La justicia, la igualdad, la comprensión y la benevolencia no puede ser aplicada a todas las personas por igual. Debe ser ponderada. ¿Quién la pondera? ¿Un Dios vengativo? Quizás si, o quizás no.
No obstante, mi filosofía personal, va más allá del "vive y deja vivir" aplicada a lo que yo hago sería algo así como "vive como tú quieras vivir". No tengo porqué dar explicaciones de mis actos. Al único al que le debo lealtad es a mi mismo. A mi mismo es a quien tengo que rendir las cuentas de si lo que he hecho está bien o está mal.
Además, las cosas "malas" que hago, siempre pasan por una clara y exhaustiva revisión previa. En ella se evalúan los pros, los contras y por supuesto si debo o no debo hacerlo y en base a qué exactamente tomo esa decisión. No suelo dudar. No me suele temblar el pulso. No me avergüenzo de mi filosofía y no temo mi castigo en el hipotético caso de que la sociedad pensante y sabia se atreva a juzgarme.
No obstante hay algunas personas esparcidas por mi vida. Personas que me importan. Carne de mi carne, sangre de mi sangre o simplemente conocidos que se han colado en mi vida y forman parte de ella. Esas personas me hacen dudar. Obviamente tienen una filosofía distinta a la mía. Es imposible que alguien trace mi plan exactamente tal y como yo lo he trazado. Esas dudas son las que me hacen modificar mi filosofía constantemente. Y gracias a ellas puedo seguir evolucionando para llegar a lo que considere definitivamente bueno. Pero obviamente nada será consensuado para la posteridad. Todo está sobre cuarentena. Todo está bajo sospecha.
Mi filosofía es puntual, de un momento concreto, bajo unas condiciones específicas y únicas. Irrepetibles en el espacio y en tiempo. Es la filosofía reversiblemente cambiante.
Estoy preparando 3 tratamientos de choque que van a ser un poco mortales. Claramente en el hipotético caso de que los lleve a cabo en su totalidad.
El primero de ellos será el del verano. Dos meses (60 días semi-completos) donde no solo le voy a pegar un buen repaso al cuerpo, sino también a la mente. Tengo que aprobar todo un curso en el que me he tocado el escroto (a dos manos) y además regular la densidad peso y volumen. Algo muy difícil, pero más sencillo que estando en la fabulosa capital. Será aerobio a saco y sin parar, sin excepciones y con prioridades básicas. Por supuesto, con objetivos establecidos, que servirán de guía, aunque no serán mi bandera.
El segundo será de dos meses también. Septiembre y octubre. En estos segundos 60 días voy a tratar la piel de forma aerobia y anaerobia. Es decir, me voy a apoyar en cremas asquerosas (odio estos productos) y mi fabuloso plástico de cocina. Aumentaré la tasa de andar, y haré ejercicios específicos que son fáciles de realizar en la capital. Todavía tengo que regularlo y pensarlo (pues queda mucho tiempo, y las cosas van cambiando) pero básicamente es eso: Crema y tonificación.
El tercer tratamiento será el más "religioso de todos" es decir, gastar la crema de las estrías y rezar. Este tratamiento es muy dependiente de los otros dos. Porque en caso de no estar seguro, no voy a utilizar la crema de las estrías. Es un tratamiento muy invasivo y no estoy dispuesto a meter esa bomba si no estoy seguro de que será efectivo.
Planes que voy amasando y que no meteré en el horno por ahora, están en proceso de experimentación. Mientras llegan o no llegan, hasta el verano, lo que voy a intentar es restablecer el metabolismo primordial y establecer el balance neto. El objetivo de <79 kg está más que cumplido. Ahora solo falta eliminar ese "más" y dejarlo estable. Es lo bueno y más estos días de estrés.
En fin, no se hasta que punto escribiré sobre esto. En el verano que se supone tengo mucho tiempo, planearé o no la forma de hacer esto. En todo caso requiere demasiada voluntad. Voluntad que en el segundo eón ... quizás mucho pedir.
Pero tengo que confiar en mí ¿no? No puedo fallarme. No puedo decepcionarme otra vez. Porque si yo no me fío de mi ... ¿quién se fiará?
18 de junio de 2012
El día 141.
Peleándome con el mundo andaré por la vida. Uno a uno lo que fueron grandes reyes y reinas caerán y sucumbirán ante mi odio. Todos. No quedará nadie con cabeza. Hasta que ya no quede nadie, y entonces mi odio empiece a consumirme a mí mismo.
Conócelos. Ábreles tu corazón. Cuéntales tu pasado. Repásales tu futuro. Regálales joyas romanas. Diles lo bien que les queda su bufanda nueva. Aconséjales. Se su alma.
Y entonces, cuando estén a punto de rozarte el alma, ódialos. Mata sus esperanzas. Ciérrales el camino justo en mitad del salto. Así y solo así podrás sobrevivir. Solo. Es tu elección.
Por cierto. Me comería un bocadillo de una barra de Pan de Linares, tostado al horno, crujiente por la corteza y dorado por la miga. Con un chorrazo generoso y abundante de aceite de oliva virgen extra de la Almazara. De ese de colorcillo oscuro, no de color verdoso claro. Le pincharía al pan para que el aceita sea absorbido. Después, en la otra cara del bocadillo, la fina, untaría un poco de alioli casero. De ese del bar "Los Marines". Pero no ese fino, que lo pasaban por la Termomix, sino de ese con tropezones, echo con almendras, aceite, ajos frescos, perejil casero, sal y aceite de oliva. Molido a mano y dejado una noche en la nevera para que cuajase.
Después, le pondría unas rodajas de tomate. De esos cuyo color rojo se te mete directamente por los ojos. Maduros en color, pero duros al tacto. Rodajas de 0.5 centímetros. Les echaría un poco de sal, pero solo unos granos, no demasiada.
Finalmente les echaría unas cuantas (indefinidas) rodajas de jamón ibérico de los pastizales de Extremadura. De esos que venden en el Alcampo a 25 euros el kilo. De esos que el tocino, no es tocino, sino que es algo blanco y delicioso que se deshace en tu boca. La carne no es roseta como en el jamón serrano. Es oscura, es jugosa, es sabrosa.
Le pondría una primera capa de 0.5 milímetros. Al ser tan fina, pondría otra rodaja encima, pero dejando un centímetro del inicio de la primera rodaja. LA siguiente rodaja también estaría superpuesta pero dejando un centímetro por detrás de la segunda rodaja. Así sucesivamente hasta completar la totalidad de la superficie del bocadillo.
Después juntaría ambas tapas.
De beber, quiero 2 litros del zumo este de naranja de LYDL, del barato, de ese que no tiene gas y tiene un 5% de zumo. De ese que disimula ser dulce, pero no lo es. Lo quiero en un baso de 750 ml de cristal fino pero a la vez resistente. Que sea ligero. Y no a más de 5ºC pero tampoco a menos de 0ºC.
De postre unos Donuts Fondant de Panrico. 6 Donuts. No, mejor 8. Que estén recién hechos. O al menos de no más del día anterior, y que en el proceso de transporte no hayan sobrepasado de los 12 ºC para que el chocolate esté intacto y no se haya derretido en ningún momento. Los acompañaría con un yogurt del Día% de esos sabor fresa de 500 gr. A una tempertura de 6ºC. LA fecha me da igual. También quiero uno de melocotón, por si acaso se me tuerce el gusto.
Pagaría lo que fuese por esa comida ...
Conócelos. Ábreles tu corazón. Cuéntales tu pasado. Repásales tu futuro. Regálales joyas romanas. Diles lo bien que les queda su bufanda nueva. Aconséjales. Se su alma.
Y entonces, cuando estén a punto de rozarte el alma, ódialos. Mata sus esperanzas. Ciérrales el camino justo en mitad del salto. Así y solo así podrás sobrevivir. Solo. Es tu elección.
Por cierto. Me comería un bocadillo de una barra de Pan de Linares, tostado al horno, crujiente por la corteza y dorado por la miga. Con un chorrazo generoso y abundante de aceite de oliva virgen extra de la Almazara. De ese de colorcillo oscuro, no de color verdoso claro. Le pincharía al pan para que el aceita sea absorbido. Después, en la otra cara del bocadillo, la fina, untaría un poco de alioli casero. De ese del bar "Los Marines". Pero no ese fino, que lo pasaban por la Termomix, sino de ese con tropezones, echo con almendras, aceite, ajos frescos, perejil casero, sal y aceite de oliva. Molido a mano y dejado una noche en la nevera para que cuajase.
Después, le pondría unas rodajas de tomate. De esos cuyo color rojo se te mete directamente por los ojos. Maduros en color, pero duros al tacto. Rodajas de 0.5 centímetros. Les echaría un poco de sal, pero solo unos granos, no demasiada.
Finalmente les echaría unas cuantas (indefinidas) rodajas de jamón ibérico de los pastizales de Extremadura. De esos que venden en el Alcampo a 25 euros el kilo. De esos que el tocino, no es tocino, sino que es algo blanco y delicioso que se deshace en tu boca. La carne no es roseta como en el jamón serrano. Es oscura, es jugosa, es sabrosa.
Le pondría una primera capa de 0.5 milímetros. Al ser tan fina, pondría otra rodaja encima, pero dejando un centímetro del inicio de la primera rodaja. LA siguiente rodaja también estaría superpuesta pero dejando un centímetro por detrás de la segunda rodaja. Así sucesivamente hasta completar la totalidad de la superficie del bocadillo.
Después juntaría ambas tapas.
De beber, quiero 2 litros del zumo este de naranja de LYDL, del barato, de ese que no tiene gas y tiene un 5% de zumo. De ese que disimula ser dulce, pero no lo es. Lo quiero en un baso de 750 ml de cristal fino pero a la vez resistente. Que sea ligero. Y no a más de 5ºC pero tampoco a menos de 0ºC.
De postre unos Donuts Fondant de Panrico. 6 Donuts. No, mejor 8. Que estén recién hechos. O al menos de no más del día anterior, y que en el proceso de transporte no hayan sobrepasado de los 12 ºC para que el chocolate esté intacto y no se haya derretido en ningún momento. Los acompañaría con un yogurt del Día% de esos sabor fresa de 500 gr. A una tempertura de 6ºC. LA fecha me da igual. También quiero uno de melocotón, por si acaso se me tuerce el gusto.
Pagaría lo que fuese por esa comida ...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




