Es como si hubiese algo dentro. Algo no, alguien. Un espíritu hambriento. Que solo quiere más y siempre más sin dejar ni una gota para los demás. Siempre tiene la sensación de que se podría haber llevado un poco más de gratis. No mira lo que se ha llevado (y no le correspondía llevarse) si no "lo que se podría haber llevado si ..." Es un agonías. Un ansia viva. Abarca con los dos brazos, con la boca y con los dedos de los pies.
Lleva ahí muchos años. Muchísimos diría yo. Y está influenciado por todo mi alrededor. Me acuerdo cuando de pequeños, mi madre compraba una bolsa de galletas embasadas individualmente en el mercado. No eran muy de mi agrado (eran de chocolate) pero al ver la bolsa a rebosar ... había que coger y comer rápidamente antes de que se acabaran. Hasta las escondía en el jarrón de al lado del vídeo. Para tener reservas por si se acababan pronto ...
O cuando compraba bollicaos para alimentar a todo áfrica solo por las pegatinas de los digimon ... o cuando arriesgaba hasta el último tazo del pikachu para ganarlo todo ... o cuando en unas vacaciones con comida gratis comía hasta reventar (era gratis) ... o cuando saqué un 6 regalado y me dió rabia no sacar más nota (era regalado) ... o cuando ... un larguísimo etc.
El ansia es algo transcendental que siempre ha marcado mi vida. Esto no es heredado, esto es personal, y no compartido por mi hermana. Ella no es como yo, ella malgasta, tira, y le da igual no tenerlo todo, solo quiere tener esa noche lo que necesita, y mañana ya será otro día. Pero yo no soy así.
Lo llevo amarrado dentro como una bestia. Pero en cuanto le das un poco de confianza ... sale hacia fuera y domina la situación. Es así, y así vive feliz.
Creo que es lo que hace falta regular. Es lo que hay que controlar. No se puede estar en misa y replicando ¿no? Pues eso ... replica un poco y pasa de ir a misa este domingo, a ver qué tal ...
