11 de febrero de 2012

El día 13.

Cosiendo el tiempo a lágrimas en el mantel, las cosas se ven desde otra perspectiva en la cocina. La vida me sonríe como me sonrió hace mucho tiempo, y las cosas son ahora diferentes. Ya no hay promesas que nadie ha pedido. Ya no hay anhelos que nadie a escrito. Ya no quedan lágrimas que se ahoguen en vicio. Ya solo quedan risas para repartir, describiendo órbitas que giran en espiral y que nunca se apagarán hasta que Sol decida darse de baja. El diseño de un mundo ideal brota de debajo de la almohada. Pero prefiero lo que hay encima, y mañana otra vida me llamará, para preguntar por la salud y ofrecerme dos monedas de oro a cambio de un mundo lleno de paz y amor.