1 de abril de 2012

El día 62.

Igual es meter demasiada mierda de golpe. Algo puede reventar por algún lado y sin avisar. Pero bueno, siempre pasan las mismas cosas y siempre planeamos los mimos resultados infalibles sin posibilidad de error.
Esta vez si que habrá posibilidad de error. Un margen enormemente pequeño. No será una prohibición drástica, pero si que estará ahí.
Son ya muchos días. Muchas noches sin dormir. Mucho sufrimiento acarreado a las espaldas.
Tanto, tanto tanto ... para luego nada. Ese quizás sea el problema del problema. Exagerar lo que luego no viene siendo para tanto. No seré ni el primero ni el último que mira debajo de sus pies y el vértigo le hace apartar la cabeza. No soy el único que cree desangrarse, pero lo único que le pasa es que se está olvidando de beber agua.
Basado en mi mundo pinto con mi tempera negra lo que me da la gana. Escribo lo que me da la gana. Mira hacia donde me da la gana. Precisamente por eso. Porque es mi mundo y aquí mando yo. Aquí yo hago lo que quiera. No me queda nada que pedir a nadie. Solo mírame. Ya quedan menos días. Y aunque la sangre con la que firmé este contrato hace mucho tiempo que se derramase y ya está seca, el contrato sigue encima de la mesa. Y no se me va a olvidar. Ten por seguro que a mi no se me va a olvidar. Nada me puede hacer romper las normas.
Por mucho que me esté retorciendo no te preocupes. Nunca serás capaz de escuchar mis gritos. Te lo juro.