15 de abril de 2012

El día 76.

En lados distintos de la alambrada. Con vidas muy distintas. Tan distintas que buscando un sentimiento barato y superficial describe cada una de sus penas de niño. Los escritores recurren a eso. Rozar el nervio directamente conectado al corazón es la mejor manera de provocar un sentimiento que a la larga fermenta y se vuelve "bonito".
Seguro que las cosas fueron más agrias aún que como las cuentan. Pero expresadas en la relatividad de un niño de 9 años ... la cosa cambia. Nos crea un sentimiento nuevo, de nostalgia, de amor, de empatía por la situación.
No está mal. Cojo nota.
Con mi polo de gala (10€) me iré presuntuoso por el mismo sitio y en las mismas ruedas en las que vine. No hay muchas alternativas. No puedo ni se hacer otra cosa que volver al horno. Ya tiene la temperatura idónea para empezar a cocerme ...
Pero sus dos ojos blancos tienen razón ... estoy "capulleando". Si sigo así tendré que darle la razón a la enena ... ¿Lo voy a permitir? ¿Mi orgullo chapado por una mediana? Ni pensarlo ... Así tenga que dormir con los dos ojos abiertos. Así tenga que rendirme a los placeres de la cafeína. Así tenga que vender cosas que nunca he comprado. Jurado por Snoopy y por Xena, la princesa guerrera.