3 de abril de 2012

El día 64.

No había derecho. Era mi cuento. Mi historia. Mis normas. No me lo tenían que haber quitado todo de golpe, dejándome tan solo. Escribiendo silencios eternos. Corriendo ríos de tinta que no hacen otra cosa que pintar mis mañanas.
Pero todo es en vano. Mis mañana ya no volverán a tener el mismo color. Ni siquiera habrá mañanas como tal. Solo el momento de dejar de soñar. Dejar de amargarme en lo puramente escrito.
No se cuánto queda. Pero quede lo que quede ya me queda muy claro que no voy a aguantar tanto tiempo. Me quedo por el camino. Como siempre. Tirado en una charca, sin nadie a quien llorarle.
No se me dan bien las despedidas. Soy más de desaparecer sin más. Soy más de morir en mi propia agonía. Soy más de callarme. Soy más de mentir.