La verdad no dicha que se oxida en mentira.
El amor no expresado que se acumula en odio.
El estrés arrastrado hasta el drama.
El miedo que reposa en la ignorancia.
La manzana apunto de ser mordida.
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Lo mejor de tener una raja en la falange es que soy capaz de sentir los latidos de mi corazón justo en la yema del dedo.
Antes creía que siempre se afirmaba que el corazón era el órgano más importante del cuerpo por su referencia poética. El cerebro es gris, deforme, baboso, rugoso y asqueroso. El corazón es rojo, redondeado, tiene un ritmo muy salado, es brillante y delicado.
No necesitamos a Lorca para elegir a la victima perfecta.
Sin embargo ahora pienso que hay algo más. El corazón bombea directamente proporcional a nuestro estado emocional. Si amo a una persona puedo sentir en mi dedo índice ese pum pum a punto de arrancarme el apósito. Cuando camino el pum pum se atenúa. Parece querer recordarme que está ahí y que me mantiene vivo. Que gracias a él puedo seguir adelante. Pero no parece querer ningún reconocimiento por ello.
Sin embargo en este momento ... el pum pum tiene un ritmo aterrador. Te está odiando. ¿Puedes oírlo? Este pum pum ... suena como los tambores de las minas de Moria. Empiezan a oírse por lo lejos. Describen el silbido que arrastra un viento de invierno. No dejan de resonar en mi cabeza ...en mi dedo. Es odio. Es locura. Ya vienen ...
De esta me voy a escapar tarde o temprano. Quizás más tarde que temprano, eso no me importa pero me voy a escapar. Una vez que esté fuera te aseguro que tendré la lección muy, pero que muy bien aprendida. Con la lección bien aprendida no tendré piedad en pisarte la cabeza y mirarte a los ojos mientras te escupo en la cara.
No te voy a tener las más mínima piedad no te quepa la menor duda. Si de buenas soy malo, agárrate para verme molesto contigo. Si hecho polvo tengo la maldad de un diablo espera a ver mi odio fluyendo por mis venas.
Dicho pues, amenazas a parte, gracias por enseñarme a odiar otra vez. Es una sensación rara, pero me indica que mi corazón se está cerrando. Ya queda poco, muy poco. Pronto dejaré de sentirlo en mi dedo. Pronto, mis ojos tendrán su color nativo.
¿Lo has oído? ¿no? Claro ... es parte del juego.
